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" Estudio de blancos: los billies "
Página 2/2 Autor :
Cyrille Jubert
El dominio del agua en la acuarela
El perro del centro me causó problemas porque no podía pintar sólo la cabeza. Tenía que pintar el cuerpo sobre la marcha, húmedo sobre húmedo, lo que implicaba una gran superficie que sabía que se veía dificultada por matices y sombras que no son fáciles de plasmar con la acuarela. Esperé a sentirme con la suficiente confianza para ponerme a ello.
El pecho de frente tenía mucha luz y el lateral estaba relativamente en la sombra. Pinté la zona iluminada sobre una superficie muy húmeda utilizando mi mezcla más clara, y en cambio pinté el lateral cuando el papel ya no estaba casi húmedo, con una mezcla más concentrada.
Tened en cuenta que se pueden mantener húmedas algunas zonas añadiendo un poco de agua con el pincel. Aunque a veces el remedio es peor que la enfermedad y la zona que habéis humedecido puede emborronar los pigmentos sin que podáis hacer nada por evitarlo.
El secreto de la acuarela está en conocer el grado de humedad idóneo del papel, el momento mágico en el que todo es posible. Se trata de un breve instante, y saber cuándo es no tiene ningún misterio. Hay que intentar, experimentar, fallar, volver a empezar, una y otra vez. En dos palabras: aprender es intentarlo y trabajar .
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¡Pero el trabajo puede ser divertido! ¡No hay que desesperar! |
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Las veladuras a la acuarela.
Para pintar las patas de atrás, que están totalmente en la sombra, añadí "tierra sombra tostada" en las dos mezclas anteriores: la densa y la diluida. Humedecí el papel de las patas de atrás, muy poco en las zonas oscuras y un poco más en las zonas más claras, para no ponerme a pintar hasta que el papel se estuviera secando en las zonas de sombras más densas.
Podéis pintar varias capas de veladura superpuestas, a partir del momento en que estáis esperando para la segunda capa a que el papel esté total y perfectamente seco. Basta con que humedezcáis muy ligeramente la zona que queréis pintar, saliéndoos un poco de ésta, antes de pintar la siguiente capa. Como os habéis salido de la zona alrededor de lo que querías pintar, vais a aligerar vuestro pincel de pigmento y agua hacia la periferia, para fundirlos con los claros de la capa anterior.
Si habéis ido demasiado rápido y os aparece una línea de división, sólo tenéis que coger el pincel (pelo de ardilla, tamaño 3), empaparlo de agua limpia, vaciarlo del exceso de agua aspirándolo entre los labios y pasar el pincel "deshidratado" sobre la línea. Así conseguiréis que desaparezca .
Empleando la mezcla más oscura, pinté los pies prestando especial atención a los detalles de las uñas y de las almohadillas. No hace falta ser hiperrealista en todo el animal, a veces basta con cuidar algunos detalles. Los pies son importantes porque están unidos al suelo, y el suelo es la realidad, lo presente, lo tangible.
Aquí me tenéis, filosofando con un aire docto ante la pintura abstracta de FIAC
Después pinté los morros de los perros con las mezclas oscuras y claras, reforzando luego las sombras del cuello y de las orejas. |
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Los fondos
Para el suelo he utilizado un ocre, siempre dentro de mi paleta inicial.
Humedeciendo mucho el papel, pinté el suelo a grandes pinceladas (pelo de ardilla, tamaño 3) trazadas en la orientación de la luz (sureste-noroeste). La parte delantera de los perros llevará más agua que la parte trasera, por lo que presentará menos pigmento, lo que dará la sensación de que está más iluminada.
Pintaré la sombra proyectada por los perros cuando la primera capa de ocre esté perfectamente seca, empleando la primera mezcla más densa.
Más tarde tendré que volver a retocar las garras de los perros y el suelo, para que de verdad den la impresión de estar ahí agarrados al suelo. |
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Empleo del dorado en la acuarela
Con este cuadro mi intención no era ser hiperrealista. Tenía por tanto que ser sobrio, esencialmente decorativo. Por eso no pinté los detalles de los pelos de la capa de los perros y sus sombras hasta que fue estrictamente necesario para indicar la orientación de la luz.
El fondo detrás de los perros está pintado con tinta dorada. Esta técnica, en mi opinión, aleja a los perros de la realidad de la montería francesa para acercarlos más al "art decó" o a la pintura japonesa.
La pintura dorada es bastante difícil de aplicar. Como la superficie era bastante grande, la agüé por completo pero no pinté inmediatamente sino que esperé a que el papel estuviera sólo un poco húmedo. Si hay demasiada agua, los pigmentos más ligeros que el agua acaban en los lados de las gotas en la superficie húmeda. La dificultad radica en no dejar demasiadas marcas de pincel y en hacer los trazos en la misma dirección (horizontal en este caso).
Tened cuidado de no sobrecargar el pincel con agua o pintura. |
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La acuarela y su marco
Cuando mi abuela era niña, por 1910, una de las mujeres de cámara de su madre, extasiada ante un retrato de Nicolás II, exclamó
:
"¡Oh, señora! ¡La barba enmarca al hombre!"
Lo que fue verdad en su día no tiene por qué serlo ahora, ¿no?
La anécdota me ha servido para presentar el siguiente tema: el marco, ¡pero no de la barba claro !
Muchos artistas no se toman la molestia de enmarcar sus obras correctamente. Algunos pretextan que con un marco sencillo conseguirán no desviar la atención de su creación. Si esto fuera cierto, las mujeres no se pondrían bonitos vestidos para realzar su figura y no se preocuparían de ir a la peluquería.
Para mi primera exposición dediqué mucho trabajo a cada marco, buscando el color del paspartú que mejor combinara con la acuarela y el marco del color que mejor le fuera. No hace falta que os cuente la pesadilla que fue colgar todos aquellos marcos diferentes en una misma pared.
El día de la inauguración, mi padrino, Jean Feray, que era inspector en jefe de monumentos históricos, me dio un juicioso consejo :
-"Enmarca tus obras con un marco que tus clientes tengan la impresión de que han visto en la pared de sus padres de toda la vida"
Estaba claro que se refería al "chateau familiar" ;-) Pasarse la vida de chateau en chateau era parte de su trabajo. Sea como fuere, después de uno o dos años de purgar todos mis deseos de marcos, acabé siguiendo su consejo. Ahora todas mis obras principales llevan marcos negros y de pino las menos formales. Cuando puedo opto por un cristal antirreflectante aunque cueste diez veces más que un cristal normal. Mis clientes se merecen lo mejor.
El marco de este cuadro era un gran paspartú gris azulado biselado en oro, sobre el que habían pintado dos líneas doradas adornadas de arabescos en las cuatro esquinas. Un vieja fantasía: me encantan la pasamanería brandeburgo. Y para terminar un marco ancho de madera negra con reflejos rojo oscuro. |
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Expuse este cuadro en el "Salón de otoño", que este año celebra su centenario. Para la ocasión, los organizadores han editado un bellísimo catálogo en que se incluye a los pintores que han participado es este "Salón" a lo largo de sus cien años: Monet, Manet, Rendir, Van Gogh... ¡Cyrille Jubert!
¿Veis a qué me refiero ? 
Observad estas dos últimas fotos y admirad como el fondo dorado juega con la luz... parece tener vida propia. ¡Imagináoslo ahora con las llamas danzando en vuestra chimenea! Si aún os queda un hueco en vuestro salón, ¡ya sabéis dónde encontrarme ! 
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y queréis más, escribidme alguna cosilla |
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